Me gusta organizarme,
repasar mentalmente nuestros momentos y guardarlos,
y sucede que el inventario de tus presencias en mi vida
es una larga lista de felicidades.
Por supuesto que no es la primera vez que mi felicidad provoca un baile de letras en este lienzo,
por supuesto que no te di mis primeros besos,
ni mis primeras miradas cómplices,
ni sentí la primera ausencia sin ti…
¡Y qué! ¿Acaso importa cuando pienso en lo que llegas a ocuparme?
Después todo lo vivido y de todo lo esperado,
Por el encanto y la magia que tenemos, podría quererte sin razones,
y sin embargo te quiero con todas ellas.
Porque en tu risa eres una luz, y en tus silencios mi compañía.
tu abrazo el hueco perfecto para guardarme,
tu mirada expectante y tu sonrisa abierta son un espejo en el que me descubro bella,
con fuerza eterna.
Y entonces, lo único que deseo es salir corriendo para chocarme con tu espalda, tu vientre, tu cara.
Chocarme hasta fundirme y sencillamente darme cuenta
de que soy feliz.
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